jueves, 1 de enero de 2009
No lo sé
Foto de Arpana Vidroh
El Emperador, que era un budista devoto, invitó a un gran maestro de Zen
al palacio para hacerle preguntas acerca del Budismo.
“¿Cuál es la verdad más alta de la santa doctrina budista?”, preguntó el Emperador.
“El inmenso vacío... y ni una huella de santidad”, contestó el maestro.
“Si no hay santidad”, dijo el emperador, “entonces ¿quién o qué es usted?”.
“No lo sé”, contestó el maestro.
al palacio para hacerle preguntas acerca del Budismo.
“¿Cuál es la verdad más alta de la santa doctrina budista?”, preguntó el Emperador.
“El inmenso vacío... y ni una huella de santidad”, contestó el maestro.
“Si no hay santidad”, dijo el emperador, “entonces ¿quién o qué es usted?”.
“No lo sé”, contestó el maestro.
Mariposa
Foto de Arpana Vidroh
El gran maestro taoísta Chuang Tzu, una vez soñó que era una mariposa que revoloteaba por todas partes.
En el sueño no tenía conciencia de su individualidad como persona. Era sólo una mariposa.
De repente despertó, y se encontró tendido allí siendo una persona de nuevo.
Pero al instante se preguntó, “¿Hace poco era un hombre que soñó que era una mariposa, o ahora soy una mariposa que sueña que es un hombre?”.
En el sueño no tenía conciencia de su individualidad como persona. Era sólo una mariposa.
De repente despertó, y se encontró tendido allí siendo una persona de nuevo.
Pero al instante se preguntó, “¿Hace poco era un hombre que soñó que era una mariposa, o ahora soy una mariposa que sueña que es un hombre?”.
Cambiar el destino

Foto de Arpana Vidroh
Durante una batalla trascendental, un general japonés decidía atacar. Aunque su ejército era superado en número considerablemente, estaba seguro que ganarían, pero sus hombres estaban llenos de dudas. En el camino a la batalla, pararon en un santuario religioso. Después de rezar con los hombres, el general sacó una moneda y dijo, “Ahora lanzaré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Si es cruz, perderemos. El destino ahora se revelará”.
Lanzó la moneda al aire y todos la miraron atentamente mientras caía. Fue cara. Los soldados estuvieron tan rebosantes de alegría y llenos de confianza que atacaron vigorosamente al enemigo y salieron victoriosos. Después de la batalla, un teniente le comentó al general, “Nadie puede cambiar el destino”. “Absolutamente correcto”, contestó el general mientras mostraba al teniente la moneda, la cual tenía caras en ambos lados.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Obra maestra
Un maestro calígrafo estaba escribiendo algunos caracteres sobre un pedazo de papel. Uno de sus especialmente perceptivos estudiantes estaba mirándolo.
Cuando el calígrafo hubo terminado, pidió la opinión del estudiante, quién inmediatamente le dijo que no estaba nada de bueno. El maestro lo intentó de nuevo, sin embargo el estudiante criticó el trabajo de nuevo.
Una y otra vez, el calígrafo cuidadosamente trazaba los mismos caracteres, y cada vez el estudiante los rechazaba.
Finalmente, cuando el estudiante había desviado su atención a algo más y no estaba mirando, el maestro aprovechó la oportunidad de hacer rápidamente los caracteres.
“¡Listo! ¿Cómo está ese?”, le preguntó al estudiante. El estudiante se dio vuelta a mirar. ¡ESA... es una obra maestra!” exclamó.
(La leyenda indica que esta es la historia detrás de la creación del maestro Kosen de una plantilla de tinta que fue utilizada para crear la madera grabada: “El Primer Principio”, que aparece sobre la puerta del templo de Obaku en Kyoto).
Cuando el calígrafo hubo terminado, pidió la opinión del estudiante, quién inmediatamente le dijo que no estaba nada de bueno. El maestro lo intentó de nuevo, sin embargo el estudiante criticó el trabajo de nuevo.
Una y otra vez, el calígrafo cuidadosamente trazaba los mismos caracteres, y cada vez el estudiante los rechazaba.
Finalmente, cuando el estudiante había desviado su atención a algo más y no estaba mirando, el maestro aprovechó la oportunidad de hacer rápidamente los caracteres.
“¡Listo! ¿Cómo está ese?”, le preguntó al estudiante. El estudiante se dio vuelta a mirar. ¡ESA... es una obra maestra!” exclamó.
(La leyenda indica que esta es la historia detrás de la creación del maestro Kosen de una plantilla de tinta que fue utilizada para crear la madera grabada: “El Primer Principio”, que aparece sobre la puerta del templo de Obaku en Kyoto).
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