El éxito de nuestra vida espiritual nunca puede ser una cuestión de imitación. debe de brillar a través de los dones y las aptitudes personales del hombre o la mujer que somos aquí. En esto reside la perla inestimable
Debemos de hacer buen uso de esta vida durante el tiempo que nos quede,breve instante luminoso, semejante a aquel en eque el sol pasa a través de las nubes
El maestro Sengai tenia muchos pupilos que estudiaban meditación. Uno de ellos solía levantarse de noche, trepaba por la pared del templo y se iba a la ciudad divertirse. Una noche en que inspeccionó los dormitorios, Sengai vio que ese pupilo no estaba, y descubrió también el taburete que había utilizado para escalar la pared. Al percatarse de esto, Sengai lo quitó de su sitio y se colocó él en su lugar. Cuando el monje volvió como no sabia que Sengai era el taburete, puso su pie sobre la cabeza del maestro y saltó al suelo. Al descubrir lo que había hecho, se quedó horrorizado. Sengai le dijo >. El pupilo nunca más volvió a salir de noche.
Un rebelde es alguien que no reacciona contra la sociedad. que comprende todo el juego de esta y simplemente se escabulle de él. La sociedad se vuelve irrelevante para él. No está en contra de ella. Y esa es la belleza de la rebelión: es libertad. El revolucionario no es libre. Está continuamente luchando con algo ¿ como va a ser libre? Está continuamente reaccionando contra algo: ¿cómo va a haber libertad en la reacción?
La libertad significa compresión. Uno ha comprendido el juego y viendo que esta es la manera en que se impide crecer al alma, la manera en que no se permite que uno sea uno mismo, uno simplemente sale de ello sin ninguna cicatriz en el alma. Uno perdona y olvida y permanece sin ningún apego a la sociedad en nombre del amor o en nombre del odio. La sociedad simplemente ha desaparecido para el rebelde. Puede vivir en el mundo o puede salirse del mundo, pero ya no pertenece a él; le es ajeno.