viernes, 2 de abril de 2010

O mio Bambbino

Confucio

Foto de Arpana Vidroh

Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, al tratar con los hombres, escucho sus palabras y al propio tiempo observo sus acciones

¿Buena suerte o mala suerte?

Foto de Arpana Vodroh

Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:

-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miró y dijo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

Autoridad (OSHO)

Foto de Arpana Vidroh

Jamás le preguntéis a alguien qué está bien y qué esta mal. La vida es un
experimento para averiguarlo.
Cada individuo ha de estar consciente, alerta, vigilante, experimentar con la vida y
averiguar qué es bueno para él. Sea lo que fuere lo que os aporta paz, lo que os hace felices, lo
que os brinda serenidad, lo que os acerca más a la existencia y a su inmensa armonía, es
bueno. Y aquello que os crea conflicto, desdicha, dolor, está mal. Nadie más puede decidir
por vosotros, porque cada individuo tiene su propio mundo, su propia sensibilidad. Es único.
De modo que las fórmulas no van a funcionar, no han funcionado. Todo el mundo es prueba
de ello.
Jamás le preguntéis a alguien qué está bien y qué está mal. La vida es un experimento
para averiguarlo. A veces podéis comprometeros con lo que está mal, pero eso os aportará su
experiencia, os hará conscientes de 1o que hay que evitar. A veces quizá hagáis algo bueno y
os beneficiaréis inmensamente de ello. Las recompensas no están más allá de la vida, en el
cielo y el infierno. Son aquí y ahora.
Cada acción provoca su resultado de forma inmediata. Solo tenéis que estar alertas y
vigilar. Llamo maduro al hombre que ha vigilado y averiguado por sí mismo qué está bien,
qué está mal, qué es bueno, qué es malo. Y al hacerlo, adquiere una tremenda autoridad. Lo
conoce de manea absoluta. Todo el mundo puede decir otra cosa, para él es lo mismo. Posee
su propia experiencia y eso es decisivo.
25. FELICIDAD
No hay causas externas para la felicidad o la infelicidad; solo son excusas. Poco a
poco, uno empieza a entender que es algo que uno lleva dentro que no deja de
cambiar,; y que no tiene nada que ver con las circunstancias exteriores.
Es algo dentro de vosotros, una rueda interior, que no deja de moverse. Simplemente
observadla... es

jueves, 1 de abril de 2010

Cuento

Foto de Arpana Vidroh

Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía:
"ME SIENTO COMO SI TUVIERA DOS LOBOS PELEANDO EN MI CORAZÓN.
UNO DE LOS DOS ES UN LOBO ENOJADO, VIOLENTO Y VENGADOR. EL OTRO ESTÁ LLENO DE AMOR Y COMPASIÓN.
el nieto preguntó: "ABUELO , ¿DIME CUAL DE LOS DOS LOBOS GANARÁ LA PELEA EN TU CORAZÓN?
el abuelo contestó " AQUEL QUE YO ALIMENTE.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cambio (OHO)

Foto de Arpana Vidroh

Cambia tú. Cambia radicalmente. Deja de hacer las cosas que has estado haciendo siempre. Empieza a hacer cosas que no hayas hecho nunca. Cambia radicalmente, vuélvete una persona nueva y te sorprenderás. (... ) Nunca estés esperando que el otro cambie.

Existencia (OSHO)



No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.

Hombre (OSHO)



La desobediencia es la base del verdadero hombre religioso; la desobediencia a todos los sacerdotes, los políticos y los intereses creados.

Cosas esenciales (OSHO)

Foto de Arpana Vidroh

La meditación significa ser uno mismo, y el amor significa compartir el propio
ser con otra persona. La meditación os da el tesoro, y el amor os ayuda a compartirlo.
Estas son las dos cosas más básicas, y todo lo demás no es esencial.
Hay una antigua anécdota acerca de tres viajeros que llegaron a Roma. Fueron a ver al
Papa, quien le preguntó al primero: «¿Cuánto tiempo te vas a quedar?». El hombre respondió
tres meses. El Papa dijo: «Entonces podrás ver bastante de Roma». En contestación al tiempo
que iba a quedarse el segundo viajero, repuso que solo podía permanecer seis semanas. El
Papa comentó: «Entonces podrás ver más que el primero». El tercer viajero anunció que
únicamente podría quedarse dos semanas en Roma, a lo que el Papa indicó: «Eres afortunado,
porque serás capaz de ver todo».
Quedaron desconcertados... porque no entendían el mecanismo de la mente. Pensadlo; si
tuvierais una vida de mil años, os perderíais mucho, porque no dejaríais de postergar cosas.
Pero como la vida es corta, uno no puede permitirse el lujo de posponer. Sin embargo, la
gente lo hace... y a su propio riesgo.
Imaginaos que alguien os dijera que solo os queda un día de vida. ¿Qué haríais?
¿Seguiríais pensando en cosas innecesarias? No, lo olvidaríais todo. Amaríais, rezaríais y meditaríais, porque únicamente os quedan veinticuatro horas. No postergaríais las cosas
verdaderas, las cosas esenciales.

martes, 30 de marzo de 2010

La fragilidad del amor (Osho)

Foto de Arpana Vidroh

No penséis que el amor es eterno. Es muy frágil. Es tan frágil como una rosa. Por
la mañana está ahí, y por la noche se ha ido. Cualquier cosa pequeña puede destruirlo.
De hecho, cuanto más elevada es una cosa, más frágil es. Ha de ser protegida. Una
piedra permanecerá, pero una flor desaparecerá. Si arrojáis una piedra contra una flor, la
primera no saldrá dañada, pero la segunda será destruida.
El amor es muy frágil y delicado. Hay que ir con mucho cuidado con él. Se puede
causar tanto daño como para que la otra persona se cierre y se ponga a la defensiva. Así es
como nos cerramos. Si lucháis demasiado, el otro comenzará a escapar de vosotros; se tornará
más y más frío, más y más cerrado, para no volver a ser vulnerable a vuestro ataque. Entonces
lo atacaréis más porque os resistiréis a esa frialdad. Se puede convertir en un círculo vicioso.
Y así es como se separan los amantes. Se alejan el uno del otro y creen que el otro es el
responsable, que el otro los ha traicionado.
De hecho, tal como yo lo veo, ningún amante ha traicionado alguna vez a nadie. Es solo
la ignorancia la que mata el amor, nadie lo traiciona. Los dos querían estar juntos, pero, de
algún modo, ambos eran ignorantes. Su ignorancia les jugó malas pasadas que se
multiplicaron.